miércoles, 10 de octubre de 2012

Carta de despedida


Dicen que toda historia tiene un principio, la mía cerca está de su final, me gustaría contarla pero por desgracia solo poseo un pequeño trozo de pergamino en el que poder escribir que lo siento.

Siento el no haber hecho todo lo que pude, siento no haber tenido valor en las situaciones más sencillas para luego demostrar que si lo poseía en las situaciones sin salida, de verdad que siento. Siento el irme sin despedirme de mi familia, amigos y amigas; Lo siento porque me necesitaban, ¿Qué debió ser de su vida? Lo siento también por todo aquel que se cruzó en mi camino ofreciéndome su mano para recibir solo mi rechazo.

Mas lo que más siento es mi soberbia, el querer convertirme en el hombre cuyo nombre jamás se olvidaría, no hice nada por el resto, vi morir pudiendo evitarlo y maté cuando lo consideré necesario. Y siento también que mi primera disculpa sea también la última, debí haber empezado antes pues a la vista salta que no he desarrollado el arte de disculparme.

Ahora solo me queda morir solo, no me quejo dado que yo elegí el vivir mi vida solitario, si alguien encuentra esta trozo de mi alma solo le puedo enseñar una cosa, si elijes no confiar en nadie para evitar decepciones cuando vayas a morir sufrirás la decepción contigo mismo por no haber tenido el valor de apostar tu felicidad en el apoyo de un amigo.

Esta nota ha sido escrita con sangre –Observó Godor. Lo que Godor no observo es: que aun habiendo sangre y pistas de una lucha no había era cadáver. De todas formas Godor tenía otras cosas de las que preocuparse, como por ejemplo no tener que escribir una nota parecida y más importante, no dejar un cuerpo que recoger, a decir verdad eso nunca le ha importado siempre y cuando el cuerpo no sea el suyo. 

Se guardó la nota en el bolsillo de su pantalón de cuero y siguió su camino, con la certeza de que su historia no estaba llegando al final e intentando con todas sus fuerzas olvidar su principio.

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