Cuatro
caballos están atados en un poste, situado en la puerta de un antiguo bar ambientado
en el antiguo oeste.
En el
interior del bar se hallan sus dueños, están como siempre que se reúnen discutiendo,
es su forma de pasar el tiempo, uno de ellos suele mantenerse al margen, el es
experto en dar la valoración final. Hoy toca hablar de los males de la
humanidad.
El médico
está convencido de que las enfermedades son lo que más daño causa a la
humanidad, las pandemias son capaces de exterminar grandes números de personas.
Para nada
está de acuerdo el político, para él las guerras son las que han causado la
mayoría de las desgracias de la humanidad.
El cheff
sabe perfectamente que el hambre es lo que más dolor causa en el mundo,
millones de niños mueren de hambre en el mundo.
Entonces el
cuarto pone un ejemplo, como suele ser habitual en él:
Pongamos que
en una guerra se consigue sitiar al enemigo, en el interior del sitio la gente
empieza a morir debido a las heridas causadas en la batalla y al hambre causada
por no recibir los recursos para su subsistencia, esto causa también una
epidemia incontrolable que acaba diezmando al enemigo sitiado. ¿Quién es el que
gana?
El político exclama:
“¡La guerra produce todo eso!”.
El cheff contesta:
“Si no fuera por el hambre, la guerra no se decantaría”.
El médico dice
pues su contrapunto: “Es la enfermedad la que termina con los ánimos de las
tropas sitiadas”.
El cuarto sonríe,
en una guerra el que gana es el funerario amigos míos, la que decanta la
balanza es la muerte, las causas de las
mismas no importan a nadie. Una enfermedad sin muerte no es tan mala, pasar
hambre sin muerte es llevadero, una guerra sin muertes no le importaría a
nadie. Yo siempre gano pandilla de fracasados.
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